jueves, 12 de junio de 2008

Patadas

En días como éstos con la Eurocopa en el aire no se habla de otra cosa y yo desconecto más que nunca. Hasta el lunes mi subconsciente debió de hacer un serio esfuerzo, pues no me había enterado de nada. Ese día tuve sobredosis de información futbolera. El martes, día del partido, mi interés era igual a cero y me cayeron los comentarios de siempre: “Vale que no te guste el fútbol, pero es que juega España”.

Entonces es cuando realmente me desconciertan e intento no contestar porque no hablamos el mismo idioma y es una pérdida de tiempo. Si cambio de tema me arriesgo a un “es que a mí tampoco me vuelve loco el fútbol, pero si juega España...” Y yo sigo intentando esquivar la cuestión. Si explico que me da igual quién gane me arriesgo a preguntas como la del martes: “¿Eres nacionalista?”. Pereza. Me da una pereza infinita contestar que para mí no hay unidad local, regional o nacional alrededor de un deporte -ni de casi nada-, porque ese deporte lo juegan 11 personas y no siento la representatividad que éstas pueden tener para gritar “A por ellos”. Menos aún entiendo qué es España en términos de “quiero que gane España”. ¿Qué tienen que ver un ceutí y un leridano? Pues quizás menos que un neozelandés y un egipcio.

Entiendo a quien tiene una pasión y la sigue, a quien le gusta un deporte, lo ve y lo disfruta. A mí el deporte no me dice nada, pero claro que a veces he visto movimientos que he admirado en patinaje sobre hielo, gimnasia deportiva o tenis, por ejemplo, pero no tengo la sensibilidad necesaria para que el deporte me interese o me saque ninguna reacción.

Lo que no soporto es que la gente me mire seriamente o como alucinada porque digo que me da igual la victoria de Lorenzo, de Alonso o de España. Me cuesta mucho explicarlo, pero que esas personas sean españolas no me causa ningún tipo de sentimiento de confraternización, ni si son canarias, ni si son de Módena. A mí la bandera me sirve para bien poco.

En mi casa toda la vida se ha visto la Fórmula 1 debido a mi ascendencia de Maranello (el pueblo del que proviene Ferrari). Recuerdo que cuando era pequeña pocos españoles mostraban interés por las carreras, pero en mi casa era religión verlas –todos lo hacían menos yo-. Luego llegó Fernando Alonso y en España todos decían llevar muchos años interesándose por la F1 y eran expertos y los más fans. En Asturias el fenómeno se convirtió en cultura de la noche a la mañana. “Es un español que triunfa, hay que apoyarlo”. Y yo, con cara de póquer. Con la Eurocopa pasa lo mismo: es la selección española la que juega, aunque no te guste el fútbol, tienes que alegrarte de la goleada del martes.

Me siento marciana porque el fútbol me trae sin cuidado, porque no lo considero ni como un acto social. En mi vida no contemplo el deporte como motivo de unidad, aunque una a millones y millones de personas. Hay otras cosas que me hacen sentir ese sentimiento de hermanamiento, quizás un concierto, pero sobre todo las causas. Si algo me conmueve y me llena de energía es una manifestación en la que los presentes sienten lo mismo y gritan al unísono, sin rivales enfrente vestidos de otro color –o sí- pero que luchan, que se mueven por algo y para algo.

La lucha es el matiz diferenciador. Ojalá las personas se movilizaran con la misma pasión que le ponen al deporte y las patadas al balón para darle patadas a la realidad, a las desigualades, para llevar a cabo la lucha, los actos de condena, la defensa de los ideales o de las voluntades de la sociedad. Ojalá fueran éstos los motivos que nos hicieran salir a la calle, reunirnos alrededor del televisor, llorar o celebrar. No estoy criticando la afición al deporte y sé que muchos de los que sois aficinados sois los primeros en hacer ruido cuando la injusticia acecha, pero no deja de asombrarme la respuesta masiva de un pueblo –esa palabra me sigue trayendo dolores de cabeza- ante personas que llevan una misma camiseta, frente a la pasividad en otros temas.

Me pregunto si el interés de que gane la selección española es patriotismo o si no tiene nada que ver. Insisto en que no ataco a nadie, pero me encantaría que me dejaran en paz los que me acribillan a etiquetas por no ser comotodoelmundo.

26 comentarios:

Unknown dijo...

Hola!!
Qué bien te entiendo Nay, imagino que es otra de las tantas cosas en común. No puedo con el fútbol, creo que en mi vida he visto un partido en la TV. A veces hay cosas que no hace falta hacer para saber que no te gustan. En mi caso, esa es una de ellas. Yo me enteré de que había fúbtol cuando intentaba dormir siesta. Oía gritos. Gracias a mi padre descubrí lo que ocurría en el resto del mundo. De manera subconsciente tambien me aíslo, o quizás sea herencia, al igual que mi abuela o mi padre vivo bastante 'soplao'...
Me apunto a los conciertos, al menos no amargan a nadie. Véase el caso de querer ir de cañas el día que hay partido. Como siempre, me siento debajo de la TV, la única mesa que siempre queda vacía!! Me hace sentir un poco observado pero bueno, es como mi minuto de gloria dentro de lo malo =)
Si tengo que sacar algo bueno del fútbol, sería ver los muslos de algunos jugadores. Tutto qui.
Ti voglio bene,
A.

Nayra dijo...

Pues a mí ni por los muslos :p
En realidad podría enlazar con el tema del buenrollismo. Cuando un equipo gana, los aficionados están autorizados a no dejar dormir y salir a la calle en coche tocando el claxon. Yo los días de fútbol aprovecho para ir a sitios donde no lo televisan, que no hay ni dios. Aunque la intención de este post no era criticar la afición, sino criticar a los que no me respetan y me llaman sosa por no participar de la segunda fiesta nacional :)

Anónimo dijo...

el fútbol es opio, una cortina de humo que no deja espacio para las cosas importantes

mil besos

El Guillotinador dijo...

Hola. Pues yo sí suelo ver de vez en cuando algún partido en la tele, y de vez en cuando me ha gustado y me ha entretenido. Sin embargo anteayer mi cabeza intentaba decidir de parte de qué equipo ponerse, y llegué a la conclusión de que me resultaba tan aburrido que necesitaba un favorito para poder apreciar alguna jugada o algo que mereciera la pena. Acto seguido me puse a leer, y ahí no hizo falta decidir nada porque el libro resultaba más que suficiente. Y cuando algún “garrulín” me pregunta por el partido o ensalza las virtudes de no sé qué delantero le pregunto la fecha desde la que es entrenador, y cuando me mira ojiplático por lo inesperado de la pregunta, le hablo de literatura o historia, y se acabó la conversación de las banderas. Para gustos los colores, ciudadanos del mundo.

Anónimo dijo...

Bueno, pues aquí llego yo con el balón bajo el brazo, como sabías perfectamente que haría... jejeje.

Me siento obligado a empezar diciendo que yo de lo que estoy un poco harto es que la gente me diga: "Cooooomo? Que te gusta el fútbol? No te pega nada!" Eso qué se supone que quiere decir? Que el fútbol es sólo para imbéciles? Que si tienes inquietudes de tipo intelectual no te puede gustar el fútbol?

El fútbol, como casi cualquier otro deporte, espectáculo o disciplina artística, encierra muchos aspectos no evidentes que pueden hacer caer en consideraciones generalizantes a los profanos, y ya se sabe que generalizar no es bueno.

Para bien o para mal, son mayoría los que en algún momento de su vida han jugado al fútbol, especialmente en la infancia y en el colegio. Quien lo haya hecho sabe que no es fácil jugar tan bien como lo hacen los futbolistas profesionales, y por eso uno disfruta viendo una buena jugada, un buen remate, o un golazo.

En cualquier caso, dentro de la categoría "aficionado al fútbol" podríamos hacer tantos subgrupos que al final se tiende a eso, a generalizar.

Da igual cuánto entiendas de fútbol, o que incluso no entiendas nada; si no "eres" de un equipo, te estás perdiendo una parte importante de lo que supone ver un partido de fútbol: la implicación, que inevitablemente te hace vivirlo mucho más intensamente que si estuvieras viendo un Egipto-Nueva Zelanda (en el supuesto de que uno no sea egipcio ni neozelandés). Te implicas con el equipo de tu colegio, de tu barrio, de tu ciudad, o con la selección de tu país, o incluso con un equipo de otra ciudad, que te gusta desde pequeño porque ahí jugaba tu futbolista favorito.

Se me ocurre algo.

Imagina que se organiza un partido de fútbol entre antitaurinos y toreros. Creo que mentirías si me dijeras que no desearías que los toreros se llevaran un saco de goles, aunque eso no solucionase lo más mínimo el problema de los toros.

Porque es que de eso se trata, el fútbol no soluciona nada, ni hay que verlo como algo más importante de lo que es. Es un buen entretenimiento. Un poquito de sal.

Desear que la gente se movilice por una causa igual que por el fútbol es tan idealista/injusto (al tiempo que lícito), como desear que lo hagan los 50.000 asistentes al Festival de Benicassim, los casi 200.000 que visitan ARCO, o los 3 millones que se pasan por la Feria del Libro de Madrid.

Entiendo perfectamente el ovejanegrismo que siente durante competiciones como una Eurocopa o un Mundial la gente que pasa del fútbol. Se lo encuentran hasta en la sopa. A mi me pasa lo mismo con la Navidad, con la diferencia de que la Navidad es todos los años!

Anónimo dijo...

Dani, estoy contigo, as usual.
El fútbol es la ópera del pueblo.
¿Quién es el 'intelectual' que se atreve a cercenar los sueños de millones de niños de todo el mundo, sobre todo africanos?
¿Quién me va a robar mi infancia, mis ilusiones de entonces, mi aprendizaje de que la vida es un juego colectivo?
Nayra, también a ti te doy la razón, sobre todo porque lo planteas con humildad; no hablas ex cathedra, por decirlo a lo intelectual, no despachas los temas a patadas. Quiero decir que una cosa es criticar el fútbol y otra su sobredimensionamiento social y patriótico, en lo que sí estoy de acuerdo.
Un titular que me gusta, por su doble, o incluso triple, sentido: Patrias a patadas.
(A ver si más tarde me da tiempo de explayarme un poco más)

Nayra dijo...

Buenoooo, os dejo solos unas horas y cómo os ponéis. Por partes: estoy con Pablo en que el fútbol es el opio del pueblo, pero también creo que hay seguidores y seguidores. Dejé claro en el post que no me parece mal que la gente siga el fútbol y que sean aficionados, al contrario, las aficiones son sanas, sólo me da mucha rabia que se me tache de asocial o de rarita porque no lo sigo ni cuando juega España. Claro, aquí venís a escribir dos futboleros -Txema y Dani- de los que tenéis muchas aficiones más, inquietudes en lo político, en lo social, en lo cultural. A vosotros también os da vergüenza ajena cuando veis a los energúmenos que se van al país de turno vestidos de toreros y haciendo el chorra, no hablemos ya de las acciones violentas, pero eso es una subdivisión de la afición, como dice Dani, y estoy de acuerdo con la distinción.
Losbutilio ha dado con la expresión que tanto me gusta y con la que me siento identificada: "ciudadanos del mundo". Pues eso, supongo que a los ciudadanos del mundo nos cuesta mucho posicionarnos en un deporte que, de alguna manera se le apoya también desde la identidad o desde lo patriótico. Por cierto, bienvenido Losbutilio.
A los demás... besitos as usual.

El Guillotinador dijo...

"A vosotros también os da vergüenza ajena cuando veis a los energúmenos que se van al país de turno vestidos de toreros y haciendo el chorra".
A mí también, porque como hay pocos tópicos, salen los tíos de folclóricas y toreros; nada mejor que obviar la identidad multicultural de un país como este. Otro día hablaremos de los nacionalismos regionales y patatín patatán.
Que me alegro de haber encontrado este blog, o perdón, de haber sido encontrado.

Nayra dijo...

Buf, no sé qué nacionalismos son peores, supongo que los regionales son aún más ridículos por reduccionistas. Incluso se da el caso en el que un barrio pide la independencia de la ciudad a la que pertenece, un sinsentido. En fin, yo me alegro de haber encontrado el tuyo ;)

Anónimo dijo...

Per quanto riguarda il "nazionalismo" dello sport.
Non sempre tifo un italiano o una squadra italiana. Diciamo che al 90% è così. Ricordo quando ero piccolo che andavo matto per Indurain e invece "si doveva" tenere per Bugno o Chiappucci. Ognuno ha le sue simpatie e amen.

Sul perché o il percome siano presenti in noi, penso derivi da una certa indole del carattere. Quando agli Oscar vinse Benigni io ero due volte contento: perché era autore di un capolavoro, e perché era un italiano. Non nel senso di "razza italica", quanto nel senso di persona con le mie radici.

Anche in un mondo migliore di questo, alle Olimpiadi mi piacerebbe tifare per una squadra nazionale piuttosto che essere "semplice spettatore". Forse lo sport e le manifestazioni non belliche sono l'unico campo in cui ammetto confini "nazionali".

Nayra dijo...

Nel caso della cultura mi sembra diverso, boh. Forse percè il fatto che vinca un regista o sceneggiatore del tuo paese ti fa pensare che la tua CULTURA è apprezzata e questo ti fa piacere. Nel caso dello sport mi sembra che si apprezzino le gambe delle persone... boh, cazzata anche questa?
Un bacio.

Anónimo dijo...

Que no, que no te enteras, mira que te lo vengo diciendo, que el fútbol no se juega con los pies; es un juego extremadamente cerebral; un ajedrez móvil en el que hay que encontrar líneas (geometrías livianas) de avance y aproximación hacia una meta (como en la vida mim-ma). Los pies, las piernas o las gambas sólo ejecutan órdenes neuronales, que además deben procesar y dar respuesta un cúmulo ingente de información en décimas de segundo.
Vale que yo también prefiero un Nobel a un campeonato de Europa, pero no son cosas antitéticas, sino complementarias.
La gran mayoría de escritores e intelectuales son futboleros, declarados u ocultos. Precisamente contemplar un partido es la mejor forma de descansar la cabeza. ¿No estás reivindicando tú tus cuotas de frivolidad = cotidianeidad? Pues lo mismo.
¡Y deja de dar sustos con tus espirales de carpe diem y tus graves levedades! ¿O me he liado?

Nayra dijo...

Ay dios, que lo que digo es que las piernas o las estrategias de un equipo no veo dónde representan su cultura o su identidad, a diferencia del cine o de la literatura, por ejemplo. Y lo digo sin despreciar. Joer, vaya trío Txema-Dani-Valerio...
No te has liado, todo el mundo cree que lo que escribí era negativo y era todo lo contrario, qué frustración...

la elfa dijo...

Mi ninia, yo conozco a Dani? porque me parece que podria ser mi mejor amigo jejeje.
No quiero reabrir el tema, pero voy a hacerlo: vas a ver el partido el domingo? venga Nay, si es Espania - Italia! ponte de parte de los italianos, y veras que bien lo pasas...
Si estuviese en Madrid te forzaria a verlo, y tal vez, como no nos hemos visto en tantos meses, hasta aceptarias... =)
Te quiero linda!

Anónimo dijo...

Nayra, más fácil me lo pones aún. ¿Cervantes representa a España? España lo persiguió, masacró, ninguneó, vapuleó, insultó, menospreció, demolió... y eso que se dejó un brazo por ahí por Lepanto. Lee lo que dice Goytisolo (Juan) sobre la identidad del escritor y su relación con la patria. ¡Cero! Las obras maestras se hacen por lo general contra las culturas y las patrias que desprecian a sus creadores. No gracias a ellas, sino a pesar de ellas. Y luego va la cultura oficial y se apropia de ellas como un fueran un producto del genius loci. ¡Anda ya!
Post: yo también te quiero :)

Nayra dijo...

Nena, por ti después de tanto tiempo vería el partido y lo que hiciese falta (menos una corrida de toros, eh?). Sin embargo, como no estás, no pienso ver el partido. Recuerdo el día después de aquel partido en que un italiano le rompió la nariz a Luis Enrique y los niños (vale, teníamos 13 años) se metían conmigo y me decían: "le habéis roto la nariz, sois unos hijos de puta, penaltiiiiiii" Yo no sabía de qué coño me hablaban, pero me dejó traumatizada. Pues eso hoy sigue ocurriendo, de alguna manera. La gente habla usando plurales que no entiendo y en idiomas que no son el mío. Y vale a la historia de Cervantes. No sé por qué he puesto ese ejemplo si repito que no entiendo de fronteras ni banderas.

Anónimo dijo...

Guayabito, si eso te sigue ocurriendo, a lo mejor es que deberías alejarte definitivamente de los treceañeros (físicos y mentales)... :P

Por cierto, me parece muy egoista que no me hayas mencionado en tu último comentario, después de que La Elfa te preguntara por mi...

To pa tí, to pa tí, to pa tí, no? :P

Anónimo dijo...

¡Ya está bien! Tampoco hace falta acorrarlarla, ¿no?
Una más y salgo a defenderla, ¿vale?

Nayra dijo...

Jajaja. Danito, tú lo has dicho, eres mimarido y no te pienso compartir. Además, le he recordado en privado quién eras. La cosa es que cuando hablo de ti siempre digo tu apellido y no me parecía plan ponerlo aquí y que luego aparecieras en buscadores cuando las mujeres te busquen por los interneles. Jeje, así que le he refrescado la memoria a Hache por chat :D
Eso, Txema, tú defiende como en el fútbol.
(Acabo de recibir un mail de un italiano que conocí hace poco que me pregunta por quién "tiferò" el domingo... Será posible que no se enteren...)

la elfa dijo...

Dani no le hagas ni caso a Nay, en privado me ha dicho que eres solo suyo y que NUNCA nos presentara jajaja Que pena no estar alli e invitarte a casa de Nay a ver el partido, ese que ha dicho que veria por mi pero solo conmigo...
Nay de los toros yo tb paso, no worries mate! =) Sin embargo, aquella patada a Luis Enrique nos dolio a todos los que ibamos con Espania, incluso a quienes odiabamos a LE... asi que no nos provoques o escribo un post en mi blog al respecto!

Muak

Nayra dijo...

Jaja, venga, malmetiendo :p O sea que invitarías a Dani a mi casa, vaya, curioso. Yo preferiría verlo en tu casa y acabar en tu jardín bebiendo algo fresquito y comiendo pizza (...), pero bueno. Vuelve de una maldita vez. Escribe lo que quieras y ponme verde pero come back!!!!! Remuac

la elfa dijo...

Nay linda,
hoy, y solo hoy (bueno y con suerte el domingo), me gustaria que disfrutases con el futbol solo un poquito. Ayer media Espania, o mas, unida o no, cerca o lejos de los suyos, sufrio, sonio, desespero, suspiro, se emociono y despues celebro la victoria de Espania.
Si, hoy estara por todos lados, pero por todos lados estara tambien un poquito de esa euforia, de ese bienestar, de esa alegria de quien ha conseguido algo que tanto ha costado.
El futbol si requiere unas ciertas cualidades que no deberiamos negar. Puede que no lo consideres una rte, yo tampoco, pero aunque todo el mundo puede dar patadas a un balon, no todo el mundo puede hacerlo como los jugadores profesionales. Todos podemos escribir, y ni la mitad lo hacemos tan bien como tu....
Un besazo linda

Nayra dijo...

Linda, vi el fútbol. Por circunstancias surreales me lo tragué enterito y entendí muchas cosas. Bueno, no es que ahora me guste el fútbol ni me voy a dedicar a ver más partidos, pero lo pasé bien. Cómo sufrís y disfrutáis, no? Yo no era capaz ni de ver los goles, jeje. Por cierto, tuve que apostar por Italia y ahora debo una cena en un japo...
Por cierto flipé con la deportividad entre los equipos! Bueno, si parezco otra...
Me acordé mucho de ti viéndolo :) Mil besos, mihache

Anónimo dijo...

Hola Nayra, buen día. Debería estar haciendo otras cosas pero ahora no puedo aguantar sin escribir esto.
Cuenta Bertrand Russell en su autobiografía que una vez estaba visitando a un prestigioso químico; desde el comienzo la conversación giraba sobre el sustrato físico-químico de la vida, interesante pero cada vez más fría, más abstrusa y más abstracta. Russell empezaba a hartarse cuando, repentinamente, el profesor le pidió con urgencia un alto en la conversación. ¡Necesitaba enterarse de qué había hecho su equipo favorito de béisbol! Russell dice que ese fue para él un momento de iluminación: ese hombre que ya no empezaba a soportar... en un instante... ¡se humanizó! Sólo ese rasgo le inoculó una corriente de simpatía inmediata y a partir de ese momento la conversación se hizo fluida, agradable y empática.
Estoy escribiendo de memoria; tal vez no era químico; tal vez no era el béisbol, pero da lo mismo. El fondo resiste exactamente igual.
No digo más. Ya entiendes. Sólo añado que viste un partido bastante mediocre aunque emocionante y que 'Princesas' es la mejor película del cine español que yo he visto en lo que va de siglo.
Besos

Nayra dijo...

Hola, Txema. Tiene bastante sentido lo que dices y es cierto que las cosas "mundanas" humanizan. Es como la frivolidad. No se puede vivir sólo en ciertas esferas. Es una buena anécdota. A mí Princesas me decepcionó, aunque me encantó lo que Caye decía sobre "me encantaría que un hombre me recogiera a la salida del trabajo". De Fernando León adoro Barrio y Los lunes al sol.
Besos.

Anónimo dijo...

A mí me decepcionó Los lunes al sol y me encantó Familia (si no recuerdo mal, su primera película; la más rudimentaria y la más auténtica).
Y claro: escribía pensando en tu comentario sobre la frivolidad (de hecho, pensando en tres: frivolidad, patadas y princesas).