Accidentalmente, a las 9 y cuarto me tomé la medicación (el médico me dobló la dosis la semana pasada) por segunda vez en cinco minutos. Cuando me di cuenta, otras dos pastillitas rosas ya bajaban en un alegre viaje camino de mi estómago.
Los efectos de la sobredosis han pasado por distintas fases: la primera ha consistido en risas continuas y despiste divertido. La segunda ha sido de mareo y falta de concentración (Nayra, ¿no sabes sumar?). La tercera se resume en: "tengo ganas de vomitar, me he quedado dormida".
La casualidad y la aparición en escena de varios personajes sin rostro han sido las otras píldoras de hoy. ¿El color? probablemente negro, no lo sé. Esta primavera empieza con un bucle, como casi todos los periodos de calor (sí, ya sé que no hace tanto). Ese bucle parece ser de color negro sin que esto implique necesariamente pesimismo. Es una casualidad de esas que siempre encontré sin buscar, de esas de colores y calores, de esas medemianas, de las de Otto, de las de Ana.
El bucle, como clásica espiral de primavera, trae novedades y trae personas y trae formas femeninas y masculinas y cuerpos redondeados con un límite bien marcado en tinta negra. Picasso, precubismo. Es el momento de la descomposición de las formas, de la desfragmentación de los rasgos. Yo todo lo veo como en un cuadro y todo lo siento en estas letras que tienen forma y carecen de contenido, que son planas como el cubismo, que son geométricas y cuadriculadas como un campo desde el aire.
Ya advertí que estaba como drogada. Ahora a ver qué píldora me tomo -y de qué color es- para salir de ésta. Necesito un cuadro blanco, como pintado por Rothko, pero en blanco.
Los efectos de la sobredosis han pasado por distintas fases: la primera ha consistido en risas continuas y despiste divertido. La segunda ha sido de mareo y falta de concentración (Nayra, ¿no sabes sumar?). La tercera se resume en: "tengo ganas de vomitar, me he quedado dormida".
La casualidad y la aparición en escena de varios personajes sin rostro han sido las otras píldoras de hoy. ¿El color? probablemente negro, no lo sé. Esta primavera empieza con un bucle, como casi todos los periodos de calor (sí, ya sé que no hace tanto). Ese bucle parece ser de color negro sin que esto implique necesariamente pesimismo. Es una casualidad de esas que siempre encontré sin buscar, de esas de colores y calores, de esas medemianas, de las de Otto, de las de Ana.
El bucle, como clásica espiral de primavera, trae novedades y trae personas y trae formas femeninas y masculinas y cuerpos redondeados con un límite bien marcado en tinta negra. Picasso, precubismo. Es el momento de la descomposición de las formas, de la desfragmentación de los rasgos. Yo todo lo veo como en un cuadro y todo lo siento en estas letras que tienen forma y carecen de contenido, que son planas como el cubismo, que son geométricas y cuadriculadas como un campo desde el aire.
Ya advertí que estaba como drogada. Ahora a ver qué píldora me tomo -y de qué color es- para salir de ésta. Necesito un cuadro blanco, como pintado por Rothko, pero en blanco.
