lunes, 27 de agosto de 2007

Caótica yo

Me quedo agotada después del viaje onírico que supone una peli de Médem. Acabo exhausta tras comprobar mi propio caos en una historia ajena.

Es lo que tienen las películas surrealistas, que, si las dejas, se te llevan. Como te descuides, te ves dentro.

Si hablamos de 'Caótica Ana' (no os la voy a destripar en absoluto) os diré que en mi opinión nada tiene que ver con la maravillosa 'Lucía y el sexo', menos aún con la belleza sobrecogedora de 'Los amantes del Círculo Polar'. Me resulta un poco absurda, no me creo los hechos que narra. La Ana de 'Los amantes...' decía -en una frase que ya he hecho mía- "Podría contar mi vida uniendo casualidades", eran coincidencias que hacían que la película fuera redonda. Las casualidades de la Ana caótica, no me parecen verosímiles. Me da un poco la impresión de que el director se ha tomado pocas molestias en crear una historia, de que su ego le ha dado el permiso para escribir un guión poco hilado y aún así le dice a su público en cada plano: "soy la hostia".
Y sí, la fotografía me atrapa, al igual que la boca de agua de la joven protagonista; la relación hermosísima padre-hija me hace llorar, pero poco más. Es una pena porque la historia de las vidas pasadas de Ana me parece muy interesante, pero considero que el guión no está logrado.
Si en 'Lucía...' me derretían sus escenas de sexo, que desprendían amor por todas partes, en 'Caótica Ana' me parecen, casi siempre, gratuitas.

Aquí lo dejo; no pretendo hacer una tesina sobre una peli que me decepciona a la vez que me conmueve, pero dije al principio que la historia me hizo comprobar mi propio caos. Es el efecto del surrealismo -azul, el surrealismo siempre me evoca el color azul, no sé por qué- que me arrastra a un abismo, a ese precipicio por el que caen sueños, recuerdos y notas de irrealidad.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Moderación de comentarios

Si has incluido algún comentario en mi blog, te habrá salido el siguiente mensaje: 'Se ha habilitado la moderación de comentarios. El autor del blog debe aprobar todos los comentarios'. Pablo me pregunta en un comentario de la entrada "Agua" qué pensarían Chomsky y McLuhan al respecto. Bien, quiero dejar claro por qué lo hago: ni Pablo ni ninguno de mis amigos necesitan aprobación, ya la tienen. De hecho, cuando veo que los comentarios vienen de mis amigos los publico y luego los leo, no me hace falta leerlos antes para saber que son “publicables”.
Y entonces, ¿por qué lo hago? La dirección a mi blog es mi nombre completo y no creo que haya otra con mi nombre por ahí suelta (si la hay, que levante la mano). Estuve un mes dándole vueltas a si debía poner mi nombre o hacer como muchos que no ponen su nombre completo o incluso que usan pseudónimos. Conozco casos de gente a la que le han publicado en "Comentarios" verdaderas cerdadas. Mi decisión no pretende censurar los comentarios a mis posts: si alguien me escribe que va a gastar tanta agua como le salga de los cojones que para eso la paga, yo lo publico. Si me dice que soy una falsa ecologista o que aprenda a escribir porque da pena cómo lo hago, también (para algo están las réplicas). Lo que yo escribo, lo defiendo a muerte, son mis principios. Por eso me da igual que en un proceso de selección de un trabajo, me busquen en google y encuentren mi blog. En ese sentido soy valiente pero no soy imbécil y no me responsabilizo de que algún estúpido me escriba “¿Sigues pasando droga?” y que alguien se pueda creer que eso es cierto. Con Pablo ha quedado todo aclarado, por eso somos amigos, por la capacidad de dialogar y entendernos, sólo quería explicarme también con los demás.
La calumnia se enquista, es una lacra social y es muy difícil de erradicar. Una vez hecho el daño, resarcirlo puede ser complicado. Tal y como decía en la presentación de mi blog, la polémica es bienvenida, tal y como lo son las críticas, y no las temo; no es por eso que he habilitado la opción de moderación de comentarios. Sin embargo, no me fío de la gente en general, será mi parte gata, no lo sé. Sólo confío en vosotros los míos.
Espero que entendáis mi postura.

martes, 21 de agosto de 2007

Agua

Juraría haber oído algo así como que en España hay sequía, pero lo habré soñado... Digo yo que no podemos estar sequitos de agua cuando en Villagarcía de Arousa (Pontevedra) han celebrado este domingo la Fiesta del Agua, para la que se han empleado (desperdiciado, derrochado) cientos de miles de litros de oro azul, como se conoce al escaso líquido. Pongo el ejemplo gallego aunque también se celebra esta fiesta en Vallecas (Madrid) y en otros municipios españoles. El domingo el informativo hablaba de seis camiones de bomberos bañando a los habitantes de Villagarcía, y explicaba que la cantidad de litros equivalía a un millón. No he encontrado el dato oficial, por lo que me quedo con éste pero, sea como fuere, no me entra en la cabeza que se desperdicien ni 20 litros de agua. O sea, que los que cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes o cuando fregamos los platos, somos gilipollas. ¿Estamos cuidando nuestras reservas para que una fiesta popular no sepa adaptarse a los tiempos de escasez hídrica que corren?. Si le preguntas a los defensores de esta celebración te dirán que lleva 30 años celebrándose y que es su tradición, que no tienen por qué cambiarla; y es que en nombre de la cultura, las fiestas populares y las tradiciones nos lo vamos cargando todo, nos resbala lo que pasa en el mundo, porque "un día es un día". ¿Es que no son conscientes del precio que se paga por esa fiesta, de su repercusión ecológica?. Para colmo, la celebración ha sido considerada "fiesta anual de interés turístico", lo que le augura un futuro prometedor.
Juraría también haber oído hablar de un fenómeno llamado cambio climático, pero intuyo que también es fruto de mi imaginación. De lo que cada vez oigo hablar menos es del sentido cívico y del respeto por la naturaleza y por nuestros recursos. Ya los echaremos de menos cuando nos falten y, entonces, a ver qué celebramos.

domingo, 19 de agosto de 2007

Gracias por la colaboración...

... A Vir, porque tu blog me dio ganas para hacerme el mío.
... A Pablo, porque mi foto es tuya.
... Al REencuentro, que me ha permitido REabrazaros a ambos hace poco.

Blogger desde hoy (con su permiso, claro)

Al final parece que he sucumbido. Yo también he creado mi propio blog.
Un blog: ese rincón cura del ego, ventana de miedos y deseos, gesto exhibicionista y provocativo, mirada reivindicativa y lengua denunciadora, textos que buscan apoyo o todo lo contrario. Así pretendo que sea el mío.
Llevaba semanas con mi blog dado de alta, semanas abriéndolo incapaz de decir nada (¿a quién, por cierto?). Hoy he decidido lanzarme, subirme al carro del cosmopolitismo globalizador y utilizar estas líneas como denuncia o "lo que surja" (como dicen en las páginas de contacto).
Muchas noticias de las últimas semanas me han hecho pensar en inaugurar este cíber-espacio con comentarios al respecto, pero al final he decidido que las primeras líneas tenían que ser precisamente éstas... una declaración de intenciones, un momento para reconocer la egolatría que supone este diario público (¿acaso no deberían ser semánticamente opuestos estos dos términos?) y la advertencia de que la provocación está servida.
Por lo demás, feliz verano -época pegajosa y sudorosa de por sí, estación llena de comienzos y de finales-. Y hablando de arena... se aceptan sugerencias de zonas playeras poco concurridas para próxima incursión con tintes jipis (sí, es que en mi blog los extranjerismos se castellanizan) desde Almería hasta El Algarve, especialmente Almería y Cádiz. Gracias.