Me quedo agotada después del viaje onírico que supone una peli de Médem. Acabo exhausta tras comprobar mi propio caos en una historia ajena.
Es lo que tienen las películas surrealistas, que, si las dejas, se te llevan. Como te descuides, te ves dentro.
Si hablamos de 'Caótica Ana' (no os la voy a destripar en absoluto) os diré que en mi opinión nada tiene que ver con la maravillosa 'Lucía y el sexo', menos aún con la belleza sobrecogedora de 'Los amantes del Círculo Polar'. Me resulta un poco absurda, no me creo los hechos que narra. La Ana de 'Los amantes...' decía -en una frase que ya he hecho mía- "Podría contar mi vida uniendo casualidades", eran coincidencias que hacían que la película fuera redonda. Las casualidades de la Ana caótica, no me parecen verosímiles. Me da un poco la impresión de que el director se ha tomado pocas molestias en crear una historia, de que su ego le ha dado el permiso para escribir un guión poco hilado y aún así le dice a su público en cada plano: "soy la hostia".
Y sí, la fotografía me atrapa, al igual que la boca de agua de la joven protagonista; la relación hermosísima padre-hija me hace llorar, pero poco más. Es una pena porque la historia de las vidas pasadas de Ana me parece muy interesante, pero considero que el guión no está logrado.
Si en 'Lucía...' me derretían sus escenas de sexo, que desprendían amor por todas partes, en 'Caótica Ana' me parecen, casi siempre, gratuitas.
Aquí lo dejo; no pretendo hacer una tesina sobre una peli que me decepciona a la vez que me conmueve, pero dije al principio que la historia me hizo comprobar mi propio caos. Es el efecto del surrealismo -azul, el surrealismo siempre me evoca el color azul, no sé por qué- que me arrastra a un abismo, a ese precipicio por el que caen sueños, recuerdos y notas de irrealidad.
