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martes, 15 de julio de 2008

Señales (sin puntos)

Hace un par de semanas, en plena crisis en la que me planteaba mi futuro, después de bruscos acontecimientos que me dejaron en la estacada y a la vez me gritaban que diese un giro a mi existencia, iba andando por San Vicente Ferrer con la linda Luci hablando de qué coño hacer con nuestra vida con el acento gallego que ella siempre me pega, rebosante de empatía y de amor como es, camino a una galería de ¿arte? que nos podíamos haber ahorrado o quizás no porque cuando nos pudimos descojonar de aquello, lo hicimos (a mí casi se me escapa la risa in situ mientras el ¿artista? nos explicaba la penosa obra) cuando oímos el minuto uno dieciséis segundos de Creep, justo la frase I don't belong here, esa maravillosa canción cuyas notas salían de una casa y me decían que no pertenecía a ese sitio, que me fuera, que me fuera, y en eso estábamos Luci y yo, que nos mirábamos pensando si era una señal o si las señales no existen o si era sólo una canción que siempre nos ha tocado dentro y que, casualmente y sólo casualmente, la muy perra sonaba justo en ese momento en el que hablábamos de qué hacer, y suena para revolvernos a las dos, que sin decírnoslo decidimos seguir cantándola y nos mirábamos y mierda mierda mierda qué jodida es la vida y qué pequeñas somos y qué puto calor hace y no quiero poner puntos en este puto post porque para puntos las comas y dios mío qué agonía qué agonía y dios mío

lunes, 16 de junio de 2008

A cualquier lugar

En la última semana no paráis de repetirme que no escribo acerca de cosas positivas. Reconozco que me ha hecho ilusión vuestro énfasis y lo más bonito que se me ocurre ahora mismo es una canción que os puse ayer, con su letra cursi que suena a verano, de Facto de la fé y las flores azules:

¿Crees en las promesas? Son sólo palabras Yo creo en los actos El acercamiento Bésame si miento Dame tu saliva Vives mi deseo Siempre de escondidas Aquí la palabra En segundo plano Sientes el aroma Vida; escucha, mira Veo la salida Siempre afirmativa Caminaré ciego, porqué sé que miras Dime con tus dedos Que no habrá más peros Que siempre seremos Mientras nos toquemos Luz entre las ramas Seis de la mañana Llegan los colores Nacen las fragancias Dime esa palabra Que tus ojos cantan Como fluye el viento Como corre el agua Entre las montañas Bésame los labios Tócame la cara Que me tiembla el alma (...) No tengo a dónde ir, así que iré a cualquier lugar A cualquier lugar... porque no tengo a dónde ir...

Estas palabras hacen referencia al mundo sensorial en el que quiero instalar mi casa de verano, de este verano que hoy ha vuelto a deshacerse en agua y que no muestra ya violeta ni dorado. La música son las únicas palabras a las que hago caso últimamente. Las palabras ajenas sólo me sirven si se acompañan de gestos acompasados, miradas coherentes, caricias o mordiscos de rabia -la rabia de que se evapore el instante y se convierta en la misma lluvia que luego llueve sobre el corazón mojado-. Se me ha escapado un mordisco, ya no sé besar. Espero no haberte hecho daño.

jueves, 6 de marzo de 2008

That cure

Tonight I will find the cure for all my nightmares...
Tonight I will feel just like in heaven...
Tonight I will find that cure... your music.
That music
That's music!

sábado, 8 de diciembre de 2007

Ma che freddo fa

Pues eso mismo, frío. El de anoche en Madrid, acompañado de la niebla espesa. Sólo una cinta así podía disiparla.

Las películas en invierno, cuando son buenas, siempre son mejores. Sales del cine con esa sensación de que te los personajes caminan pisándote los talones. Sientes la respiración del guión en tu nuca y cuando duermes, sueñas toda la noche con la película en la que, por supuesto, apareces tú como personaje.

Anoche vi "Mio fratello è figlio unico". Es una película que te traslada a un tiempo roto en la historia italiana -y en gran parte de la europea-: los sesenta y los setenta. Esa ruptura nos llega de la mano de dos hermanos que pertenecen a dos bandos -comunista y fascista, claro-.

La peli te va llevando por una senda de risas, marcadas por la tradición del sur de Italia, con su pintoresco acento y su exagerado comportamiento, además de una revitalizante banda sonora. Sin embargo, nada más sarcástico que las películas que beben directamente del neorrealismo italiano... te engañan dejando que te relajes en la butaca para luego enseñarte la realidad y decirte... esto es lo que hay.

"Mi hermano es hijo único" es una película muy aconsejable de los guionistas de "La mejor juventud", una de mis películas favoritas que bien merece las seis horas que dura.

'Yo quiero ir a Roma porque es la ciudad eterna y a mí me gustan las cosas eternas...' A mí también,
a me le cose eterne piacciono.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El estanque

He vuelto a esta ventana con el exterior que es mi blog. Era un poco joven para dejarlo morir, así que si estás leyendo esto, es que lo he retomado. Si no, quiere decir que estas letras se quedarán archivadas como tantas otras que he escrito y no he publicado a lo largo de estos dos meses. ¿Los motivos? vacío, sequía, hastío y demás sentimientos en hiato.

Así pues, en lugar de tanto romper diptongos, vamos a romper silencios.

No me siento orgullosa de desaparecer, ya sabéis que no era mi estilo, aunque de un tiempo a esta parte, he tomado esa mala costumbre en muchos sentidos. Nayra callada, parece una contradicción, ¿verdad?... ¿Me perdonáis?

Estoy escuchando 'El estanque'. Es una palabra bonita, una visión hermosa y una canción impresionante. Estas notas me hacen recordar que hace un mes estuve en el último concierto de la gira de Héroes del Silencio. Dos horas y media de música llena de recuerdos y pasado, inauguradas precisamente por esta canción. Es curioso como la música nos saca de nuestra rutina y nos lleva al mundo que quiere; nos hacer ser los más fuertes o los más cobardes, nos cobija o nos expone... nos da alas o nos estanca.

En cada canción pude recordar mi primer concierto de Héroes, en el 96, el año de mi vida que recuerdo con más cariño, el más oscuro e incluso diría, a riesgo de sonar ridícula, que el más auténtico. Me pregunto si cuando eres mayor ya nada vuelve a saber como cuando eras adolescente y si los años acumulados conllevan tanta intensidad perdida. Hasta el dolor duele menos con el tiempo para dar paso a la resignación, que es gris gris GRIS. Y el amor... el amor sólo lo entiendo ya en un libro de Kundera.

Después de todo, un uno de diciembre debería estar escribiendo acerca del día mundial de la lucha contra el sida; eso es lo que esperabais de mí, ¿no?. Pues no, hoy escribo sobre mí y escribo bajito, porque no puedo gritar, porque no puedo gritar...