martes, 15 de julio de 2008
Señales (sin puntos)
lunes, 16 de junio de 2008
A cualquier lugar
¿Crees en las promesas? Son sólo palabras Yo creo en los actos El acercamiento Bésame si miento Dame tu saliva Vives mi deseo Siempre de escondidas Aquí la palabra En segundo plano Sientes el aroma Vida; escucha, mira Veo la salida Siempre afirmativa Caminaré ciego, porqué sé que miras Dime con tus dedos Que no habrá más peros Que siempre seremos Mientras nos toquemos Luz entre las ramas Seis de la mañana Llegan los colores Nacen las fragancias Dime esa palabra Que tus ojos cantan Como fluye el viento Como corre el agua Entre las montañas Bésame los labios Tócame la cara Que me tiembla el alma (...) No tengo a dónde ir, así que iré a cualquier lugar A cualquier lugar... porque no tengo a dónde ir...
Estas palabras hacen referencia al mundo sensorial en el que quiero instalar mi casa de verano, de este verano que hoy ha vuelto a deshacerse en agua y que no muestra ya violeta ni dorado. La música son las únicas palabras a las que hago caso últimamente. Las palabras ajenas sólo me sirven si se acompañan de gestos acompasados, miradas coherentes, caricias o mordiscos de rabia -la rabia de que se evapore el instante y se convierta en la misma lluvia que luego llueve sobre el corazón mojado-. Se me ha escapado un mordisco, ya no sé besar. Espero no haberte hecho daño.
jueves, 6 de marzo de 2008
That cure
Tonight I will feel just like in heaven...
Tonight I will find that cure... your music.
That music
That's music!
sábado, 8 de diciembre de 2007
Ma che freddo fa
Las películas en invierno, cuando son buenas, siempre son mejores. Sales del cine con esa sensación de que te los personajes caminan pisándote los talones. Sientes la respiración del guión en tu nuca y cuando duermes, sueñas toda la noche con la película en la que, por supuesto, apareces tú como personaje.
Anoche vi "Mio fratello è figlio unico". Es una película que te traslada a un tiempo roto en la historia italiana -y en gran parte de la europea-: los sesenta y los setenta. Esa ruptura nos llega de la mano de dos hermanos que pertenecen a dos bandos -comunista y fascista, claro-.
La peli te va llevando por una senda de risas, marcadas por la tradición del sur de Italia, con su pintoresco acento y su exagerado comportamiento, además de una revitalizante banda sonora. Sin embargo, nada más sarcástico que las películas que beben directamente del neorrealismo italiano... te engañan dejando que te relajes en la butaca para luego enseñarte la realidad y decirte... esto es lo que hay.
"Mi hermano es hijo único" es una película muy aconsejable de los guionistas de "La mejor juventud", una de mis películas favoritas que bien merece las seis horas que dura.
'Yo quiero ir a Roma porque es la ciudad eterna y a mí me gustan las cosas eternas...' A mí también, a me le cose eterne piacciono.
