jueves, 20 de diciembre de 2007

These days

Debido a los cero grados que nos han despertado casi toda esta semana, he deducido que estamos en Navidad.

Bueno, el estado del metro, la decoración de los escaparates de las tiendas y la saturación en las calles son factores que también me han dado alguna pista.

Como la mayoría sabéis, me voy unos diítas a mi isla con todo lo que eso implica... Mar, playa, familia, viejos amigos, álbumes de fotos, cedés de Extreme, una casa con jardín, volcanes (la caldera de Bandama, una noche...) y recuerdos encerrados en muchos rincones. Lo bueno de ir poco por mi tierra, es que cuando voy lo hago con ilusión acumulada.

Hoy no os voy a contar historias, tampoco voy a caer en el típico tópico: mucha gente comenta la hipocresía de estas fiestas, pero yo creo que tampoco es tan grave. Mi opinión es que el ser humano necesita excusas para recordar y hacer balance, para hacer una llamada de teléfono a alguien con quien hace tiempo que no habla y lo cierto es que a mí siempre me hace ilusión que me sorprendan y me piensen. La Navidad es una excusa nada despreciable para hacer reuniones con amigos, con la familia y, siempre que todo se haga según lo deseado, me parece bonito y absolutamente lícito así que... todos mis respetos al calendario, especialmente en este mes rojo y verde (aunque este día sea gris y esté mojado).

En realidad este post era -y ya me he desviado, once again- para mandaros besos de colores y haceros llegar mis deseos: que aprovechéis para descansar, que encontréis bien a los vuestros cuando les volváis a abrazar estos días, que paséis buenos momentos, que 2008 sea mejor que 2007 y un poquito peor que 2009 y que el nuevo año no se lleve a nadie de los vuestros.

A los que voy a ver prontito, ya me encargaré de besaros y de dejarme estrujar (Dani V, he practicado la apnea cada día), a los que os quedáis en Madrid os veré pronto, y a los que estáis lejos, os seguiré echando de menos (Marco, amorino...)

Mucho amor y que seáis felices.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Ma che freddo fa

Pues eso mismo, frío. El de anoche en Madrid, acompañado de la niebla espesa. Sólo una cinta así podía disiparla.

Las películas en invierno, cuando son buenas, siempre son mejores. Sales del cine con esa sensación de que te los personajes caminan pisándote los talones. Sientes la respiración del guión en tu nuca y cuando duermes, sueñas toda la noche con la película en la que, por supuesto, apareces tú como personaje.

Anoche vi "Mio fratello è figlio unico". Es una película que te traslada a un tiempo roto en la historia italiana -y en gran parte de la europea-: los sesenta y los setenta. Esa ruptura nos llega de la mano de dos hermanos que pertenecen a dos bandos -comunista y fascista, claro-.

La peli te va llevando por una senda de risas, marcadas por la tradición del sur de Italia, con su pintoresco acento y su exagerado comportamiento, además de una revitalizante banda sonora. Sin embargo, nada más sarcástico que las películas que beben directamente del neorrealismo italiano... te engañan dejando que te relajes en la butaca para luego enseñarte la realidad y decirte... esto es lo que hay.

"Mi hermano es hijo único" es una película muy aconsejable de los guionistas de "La mejor juventud", una de mis películas favoritas que bien merece las seis horas que dura.

'Yo quiero ir a Roma porque es la ciudad eterna y a mí me gustan las cosas eternas...' A mí también,
a me le cose eterne piacciono.

martes, 4 de diciembre de 2007

Te llevaré conmigo

Ayer me llevé, a la vez, una grata sorpresa y una decepción. De paseo por la Fnac, cuyos pasillos recorro como si fueran los de un museo -tanta cultura, tantos grandes títulos, tantas palabras leídas y por leer-, me dio por preguntar si tenían algún libro de Niccolò Ammaniti traducido al castellano. Me sonaba que, tras ser llevado al cine, se tradujo Yo no tengo miedo, pero lo que realmente me interesaba era si estaba editado Ti prendo e ti porto via.

Cuando me acerqué al estante donde me indicaron que estaban sus libros, encontré un lomo beige que soportaba un título soso, un agravio al título original de la obra... leí un insignificante y pueril Te llevaré conmigo. Te llevaré conmigo, lo que implica que me acompañarás a algún sitio, que iremos juntos al teatro o a la playa... Ecco cómo destrozar un título que lo dice todo y convertirlo en una frase manida y vacía.

El título original viene a decir Te cojo y te saco de aquí, Te agarro y te llevo, en el sentido de te rapto. El título elegido por Ammaniti es, para más inri, la frase que clausura su obra (maestra, si me lo permitís). En su traducción al español, la fuerza se pierde, se evapora, convirtiendo el título en un capricho tímido e infantil.

Este es un libro que he regalado muchas veces, siempre limitada por el idioma. Ahora podré regalarlo también a quienes no hablan italiano y podréis disfrutar de un autor contemporáneo que transmite realismo en cada frase, a la vez que desespera, por las decisiones suicidas que toman sus personajes. Es uno de esos libros en que les gritas "Sal de ahí, corre". Me recuerda a El extranjero en la fatalidad que asumen los protagonistas; la inercia, la desidia que les arrolla.

Me pregunto si no es la misma inercia que, a fin de cuentas, mueve el mundo; la misma desidia que nos da los buenos días cada mañana.

Me pregunto si no me hago demasiadas preguntas.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El estanque

He vuelto a esta ventana con el exterior que es mi blog. Era un poco joven para dejarlo morir, así que si estás leyendo esto, es que lo he retomado. Si no, quiere decir que estas letras se quedarán archivadas como tantas otras que he escrito y no he publicado a lo largo de estos dos meses. ¿Los motivos? vacío, sequía, hastío y demás sentimientos en hiato.

Así pues, en lugar de tanto romper diptongos, vamos a romper silencios.

No me siento orgullosa de desaparecer, ya sabéis que no era mi estilo, aunque de un tiempo a esta parte, he tomado esa mala costumbre en muchos sentidos. Nayra callada, parece una contradicción, ¿verdad?... ¿Me perdonáis?

Estoy escuchando 'El estanque'. Es una palabra bonita, una visión hermosa y una canción impresionante. Estas notas me hacen recordar que hace un mes estuve en el último concierto de la gira de Héroes del Silencio. Dos horas y media de música llena de recuerdos y pasado, inauguradas precisamente por esta canción. Es curioso como la música nos saca de nuestra rutina y nos lleva al mundo que quiere; nos hacer ser los más fuertes o los más cobardes, nos cobija o nos expone... nos da alas o nos estanca.

En cada canción pude recordar mi primer concierto de Héroes, en el 96, el año de mi vida que recuerdo con más cariño, el más oscuro e incluso diría, a riesgo de sonar ridícula, que el más auténtico. Me pregunto si cuando eres mayor ya nada vuelve a saber como cuando eras adolescente y si los años acumulados conllevan tanta intensidad perdida. Hasta el dolor duele menos con el tiempo para dar paso a la resignación, que es gris gris GRIS. Y el amor... el amor sólo lo entiendo ya en un libro de Kundera.

Después de todo, un uno de diciembre debería estar escribiendo acerca del día mundial de la lucha contra el sida; eso es lo que esperabais de mí, ¿no?. Pues no, hoy escribo sobre mí y escribo bajito, porque no puedo gritar, porque no puedo gritar...

martes, 18 de septiembre de 2007

Impunes

Comentaba en otro post que el calendario nos ayuda a recordar. Bien, hoy se cumplen 25 años de la matanza de Sabra y Shatila. Hace una semana, se recordaban los seis años del famoso 11-s.

Es curioso cómo hay muertos de primera y de segunda.
Los muertos de primera son recordados ceremoniosamente cada año, homenajeados por y con bandera, llorados solemnemente ante lápidas blancas en cementerios de cuidado césped.
Los muertos de segunda no tienen nombre, están enterrados en fosas comunes y, lo peor, no tienen responsable conocido o reconocido.

Cruz Roja estima que en los campamentos de Sabra y Shatila murieron (y fueron torturados, violados y ejecutados) unos 2.400 palestinos, prácticamente la misma cifra que en los atentados del 11 de septiembre.
¿La diferencia? unos eran refugiados palestinos en un asentamiento de Beirut, otros, ejecutivos que trabajaban en un edificio icono del progreso estadounidense.

Quizás esta sustancial diferencia sea la causa de que un aniversario sea tan lacrimógeno, archiconocido y recordado con letra y números, y del otro, apenas se hable, se recuerde de manera borrosa y nos quede tan lejos.

Quizás los muertos de primera estén más vivos porque alguien los recuerda constantemente, porque hay quien lleva flores a sus tumbas y mantiene sus fotos en el aparador de la entrada; quizás los muertos de segunda estén más muertos porque nadie ha pedido perdón por los asesinatos, porque no hay culpables oficiales, porque sus familias -que nunca tuvieron aparador ni entrada ni casa- están enterradas enteras, juntitas, en algún lugar desconocido, y nadie queda para guardar el recuerdo ni para llevar flores.

Quizás, sólo quizás.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Expectativas

Mis planes de verano han ido pasando por varias fases. El proyecto ha ido cambiando conforme pasaban los meses y, cuando todo estaba previsto, suena el teléfono con malas noticias.
Esa llamada hace que me replantee mi viaje, la vida y la muerte. Esa llamada resulta dura, pero me crea unas nuevas expectativas: que se vaya, que duerma para siempre, que descanse.
Mis expectativas se ríen. Me he equivocado de nuevo: estamos en el punto de salida, vuelven las vacaciones y los temores se apartan. Me alegro muchísimo de que la muerte se aleje un poco, pero me replanteo si vivir así es vivir, me pregunto si no es mejor descansar. Reconozco que el buen pronóstico me alivia, pero es egoísta. Hay que dejar dormir a quien ya lo vivió todo y ahora se despide.
En el fondo, la muerte nos amenaza más a los vivos que a quienes se están yendo. El recuerdo nos enredará y el echar de menos se volverá insoportable, pero... dormirán, dormirán las almas que no podían seguir en un mundo doliente, en un hospital sangrante.
Ahora entiendo a los viejos, yo también quiero morir en mi casa. Expectativa también ésta que no se cumplirá.
Felices vacaciones y feliz regreso.

lunes, 27 de agosto de 2007

Caótica yo

Me quedo agotada después del viaje onírico que supone una peli de Médem. Acabo exhausta tras comprobar mi propio caos en una historia ajena.

Es lo que tienen las películas surrealistas, que, si las dejas, se te llevan. Como te descuides, te ves dentro.

Si hablamos de 'Caótica Ana' (no os la voy a destripar en absoluto) os diré que en mi opinión nada tiene que ver con la maravillosa 'Lucía y el sexo', menos aún con la belleza sobrecogedora de 'Los amantes del Círculo Polar'. Me resulta un poco absurda, no me creo los hechos que narra. La Ana de 'Los amantes...' decía -en una frase que ya he hecho mía- "Podría contar mi vida uniendo casualidades", eran coincidencias que hacían que la película fuera redonda. Las casualidades de la Ana caótica, no me parecen verosímiles. Me da un poco la impresión de que el director se ha tomado pocas molestias en crear una historia, de que su ego le ha dado el permiso para escribir un guión poco hilado y aún así le dice a su público en cada plano: "soy la hostia".
Y sí, la fotografía me atrapa, al igual que la boca de agua de la joven protagonista; la relación hermosísima padre-hija me hace llorar, pero poco más. Es una pena porque la historia de las vidas pasadas de Ana me parece muy interesante, pero considero que el guión no está logrado.
Si en 'Lucía...' me derretían sus escenas de sexo, que desprendían amor por todas partes, en 'Caótica Ana' me parecen, casi siempre, gratuitas.

Aquí lo dejo; no pretendo hacer una tesina sobre una peli que me decepciona a la vez que me conmueve, pero dije al principio que la historia me hizo comprobar mi propio caos. Es el efecto del surrealismo -azul, el surrealismo siempre me evoca el color azul, no sé por qué- que me arrastra a un abismo, a ese precipicio por el que caen sueños, recuerdos y notas de irrealidad.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Moderación de comentarios

Si has incluido algún comentario en mi blog, te habrá salido el siguiente mensaje: 'Se ha habilitado la moderación de comentarios. El autor del blog debe aprobar todos los comentarios'. Pablo me pregunta en un comentario de la entrada "Agua" qué pensarían Chomsky y McLuhan al respecto. Bien, quiero dejar claro por qué lo hago: ni Pablo ni ninguno de mis amigos necesitan aprobación, ya la tienen. De hecho, cuando veo que los comentarios vienen de mis amigos los publico y luego los leo, no me hace falta leerlos antes para saber que son “publicables”.
Y entonces, ¿por qué lo hago? La dirección a mi blog es mi nombre completo y no creo que haya otra con mi nombre por ahí suelta (si la hay, que levante la mano). Estuve un mes dándole vueltas a si debía poner mi nombre o hacer como muchos que no ponen su nombre completo o incluso que usan pseudónimos. Conozco casos de gente a la que le han publicado en "Comentarios" verdaderas cerdadas. Mi decisión no pretende censurar los comentarios a mis posts: si alguien me escribe que va a gastar tanta agua como le salga de los cojones que para eso la paga, yo lo publico. Si me dice que soy una falsa ecologista o que aprenda a escribir porque da pena cómo lo hago, también (para algo están las réplicas). Lo que yo escribo, lo defiendo a muerte, son mis principios. Por eso me da igual que en un proceso de selección de un trabajo, me busquen en google y encuentren mi blog. En ese sentido soy valiente pero no soy imbécil y no me responsabilizo de que algún estúpido me escriba “¿Sigues pasando droga?” y que alguien se pueda creer que eso es cierto. Con Pablo ha quedado todo aclarado, por eso somos amigos, por la capacidad de dialogar y entendernos, sólo quería explicarme también con los demás.
La calumnia se enquista, es una lacra social y es muy difícil de erradicar. Una vez hecho el daño, resarcirlo puede ser complicado. Tal y como decía en la presentación de mi blog, la polémica es bienvenida, tal y como lo son las críticas, y no las temo; no es por eso que he habilitado la opción de moderación de comentarios. Sin embargo, no me fío de la gente en general, será mi parte gata, no lo sé. Sólo confío en vosotros los míos.
Espero que entendáis mi postura.

martes, 21 de agosto de 2007

Agua

Juraría haber oído algo así como que en España hay sequía, pero lo habré soñado... Digo yo que no podemos estar sequitos de agua cuando en Villagarcía de Arousa (Pontevedra) han celebrado este domingo la Fiesta del Agua, para la que se han empleado (desperdiciado, derrochado) cientos de miles de litros de oro azul, como se conoce al escaso líquido. Pongo el ejemplo gallego aunque también se celebra esta fiesta en Vallecas (Madrid) y en otros municipios españoles. El domingo el informativo hablaba de seis camiones de bomberos bañando a los habitantes de Villagarcía, y explicaba que la cantidad de litros equivalía a un millón. No he encontrado el dato oficial, por lo que me quedo con éste pero, sea como fuere, no me entra en la cabeza que se desperdicien ni 20 litros de agua. O sea, que los que cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes o cuando fregamos los platos, somos gilipollas. ¿Estamos cuidando nuestras reservas para que una fiesta popular no sepa adaptarse a los tiempos de escasez hídrica que corren?. Si le preguntas a los defensores de esta celebración te dirán que lleva 30 años celebrándose y que es su tradición, que no tienen por qué cambiarla; y es que en nombre de la cultura, las fiestas populares y las tradiciones nos lo vamos cargando todo, nos resbala lo que pasa en el mundo, porque "un día es un día". ¿Es que no son conscientes del precio que se paga por esa fiesta, de su repercusión ecológica?. Para colmo, la celebración ha sido considerada "fiesta anual de interés turístico", lo que le augura un futuro prometedor.
Juraría también haber oído hablar de un fenómeno llamado cambio climático, pero intuyo que también es fruto de mi imaginación. De lo que cada vez oigo hablar menos es del sentido cívico y del respeto por la naturaleza y por nuestros recursos. Ya los echaremos de menos cuando nos falten y, entonces, a ver qué celebramos.

domingo, 19 de agosto de 2007

Gracias por la colaboración...

... A Vir, porque tu blog me dio ganas para hacerme el mío.
... A Pablo, porque mi foto es tuya.
... Al REencuentro, que me ha permitido REabrazaros a ambos hace poco.

Blogger desde hoy (con su permiso, claro)

Al final parece que he sucumbido. Yo también he creado mi propio blog.
Un blog: ese rincón cura del ego, ventana de miedos y deseos, gesto exhibicionista y provocativo, mirada reivindicativa y lengua denunciadora, textos que buscan apoyo o todo lo contrario. Así pretendo que sea el mío.
Llevaba semanas con mi blog dado de alta, semanas abriéndolo incapaz de decir nada (¿a quién, por cierto?). Hoy he decidido lanzarme, subirme al carro del cosmopolitismo globalizador y utilizar estas líneas como denuncia o "lo que surja" (como dicen en las páginas de contacto).
Muchas noticias de las últimas semanas me han hecho pensar en inaugurar este cíber-espacio con comentarios al respecto, pero al final he decidido que las primeras líneas tenían que ser precisamente éstas... una declaración de intenciones, un momento para reconocer la egolatría que supone este diario público (¿acaso no deberían ser semánticamente opuestos estos dos términos?) y la advertencia de que la provocación está servida.
Por lo demás, feliz verano -época pegajosa y sudorosa de por sí, estación llena de comienzos y de finales-. Y hablando de arena... se aceptan sugerencias de zonas playeras poco concurridas para próxima incursión con tintes jipis (sí, es que en mi blog los extranjerismos se castellanizan) desde Almería hasta El Algarve, especialmente Almería y Cádiz. Gracias.