domingo, 4 de mayo de 2008

De palabras y paisajes

Llevo días interrogándome acerca de la magia que duerme en las palabras. Que las palabras encierran misterios es algo que ya sabíamos. Que alojan errores, también. En este viaje se me ha metido en la cabeza la palabra pueblo y, aunque en español significa varias cosas, le daba vueltas a la acepción "conjunto de personas de un lugar, región o país". Es curioso cómo en italiano se dice pòpolo, sin que este sustantivo signifique ninguna otra cosa. Il pòpolo hace referencia sólo a la comunidad, no a una villa o ciudad como sucede en español. En inglés se dice people, que también significa gente.

No termino de tener claro el motivo de esta colección y posterior análisis y traducción de palabras que he llevado a cabo en días pasados. Supongo que ayudará saber que la otra palabra que tengo atrapada, ya no en la cabeza sino en el estómago, es casa. Casa entendida como hogar, home en inglés, no house.

No sé a qué pueblo pertenezco, mucho menos dónde está mi hogar. Llevo días buscando en paisajes verdes la respuesta que lleva tantos años aletargada, dormida perennemente. No la he encontrado. No es una sensación que me duela, pero me arde. Me pica como el primer sol de mayo. Es como si un pequeño fuego fatuo andara acechándome tras haberlo recogido de los bosques que han mecido mis alegrías en estos días y traído ahora de vuelta a la ciudad en la que vivo -hoy no puedo ni decir mi ciudad sin sentir que miento-.

Tengo un ciprés atragantado en la gola , un cielo -azul como sólo el cielo de la infancia- ocupando el lugar de mi cerebro, un manto de margaritas trepando por mis piernas, una colina reposando en mi vientre y un campo de tréboles enredado en mi pelo. Mi memoria está anclada en un valle. Mis manos sangran sin dolor después de escarbar la tierra en busca de raíces, palabra que late en mi corazón.

No es tristeza, sino la sensación de caminar sin rumbo, de flotar a la deriva, de nadar maradentro buscando el camino que ha de guiar mis pasos. Es sentir que ahora brillo con una radiante luz blanca, como una manzana bermellón recién arrancada del árbol, pero con la duda de si brillo condenada a que la ciudad me apague, como se apaga la fruta en el frutero.

11 comentarios:

Unknown dijo...

ciao amore,

es difícil encontrar el hogar y, sobre todo, crearlo y crearte a tí misma.

de todas formas, tengo una pregunta, ¿por qué dices que la fruta se apaga en el frutero? en mi opinión es exactamente ella, la fruta, quién hace luminoso a ese frutero.

esa radiante luz blanca que nombras en tu post creo que todos la llevamos dentro. materializa esa luz en una vela y dime, si estuvieses en medio de una habitación gigante completamente oscura, ¿crees que no sería capaz de ver tu luz?

te quiero.

aday

Nayra dijo...

Tú sí que tienes luz, nunca me cansaré de decírtelo; estás en el mundo para hacernos ver a los que te tenemos cerca el lado bueno de las cosas. Es la principal diferencia entre tú y yo, que yo siento que la manzana es una pena fuera del árbol y tú sientes que embellece el frutero...
Tú sigue con tus consejos y quizás conseguirás que la ciudad no me apague... por cierto... sento già l'odore del mare.
Te quiero más.

Anónimo dijo...

Tu pueblo son las personas que te quieren, tu casa el lugar donde están, tu ciudad es aquella que pisas y tus raíces son tu pasado.

Besos princesa

Nayra dijo...

Las personas a las que quiero están demasiado dispersas, demasiado lejos... Me encantaría juntaros a todos en una casa, durante unas horas, durante una vida entera...
Por cierto, hoy por fin pisamos la misma ciudad, no? Tenemos que vernos esta semana, tengo un abrazo pendiente. Hablamos.
Besito.

Anónimo dijo...

Vaya, vaya...no sé si es que hoy estoy más sensible pero me ha emocionado tu post muchísimo.Creo que yo también me siento así muchas veces...te seguiré leyendo, eres genial!
Besote guapa
Ruth

Anónimo dijo...

Vaya, vaya...no sé si es que hoy estoy más sensible pero me ha emocionado tu post muchísimo.Creo que yo también me siento así muchas veces...te seguiré leyendo, eres genial!
Besote guapa
Ruth

Nayra dijo...

Hola! mil gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado y te hayas sentido un poquito identificada. Eres la Ruth de Klaus, ¿no? Un beso.

Anónimo dijo...

Bueno, Ruth la de carlos, la canaria...y ahora si que entenderás porque me siento identificada...
( Si supieras cuántos piterpanes verdecitos me he encontrado por el camino...)
Besote enorme, mi niña.

Nayra dijo...

Ay!!! hola, mi niña. Es que sólo podías ser una de las dos, jeje. Los piterpanes son una lacra, verdad? pero yo a Carlos aún no le he visto las medias verdes, jeje. A ver si nos vemos prontito, que me tienen que enseñar el corto, me muero de ganas por veros trabajar juntos. Muchos besos!!!

Nayra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Crecer abajo para poder crecer hacia arriba.
"Sap que la soca més s'enfila/ com més endins pot arrelar", es decir, "Sabe que el tronco crece más alto/ cuanto más adentro puede enraizar", de Joan Alcover, un poeta mallorquín que si hubiera escrito en italiano sería tan famoso como Leopardi.
Raíces + mestizaje, la mejor de las combinaciones.
¡Te veo como un Jardín Vertical, en difícil equilibrio y a su vez maravillosa!