domingo, 16 de noviembre de 2008

Otro fin de semana. Sin más.

De aquí no te levantas hasta que tengas un post escrito. Y en condiciones, no vale cualquier mierda.

A veces pasa eso, cuando una de las dos nayras se pierde y desconcentra a la otra. Por ejemplo, hace un rato, una estaba limpiando la cocina y la otra le dictaba un post para este blog. Se inició una discusión entre ambas, la una porque no era el momento de escribir, pues estaba con un estropajo en las manos y la otra porque la una decidía limpiar mientras ella estaba inspirada.

Como veis la cosa acabó mal y ahora que la una escribe, la otra está de morros y ya no quiere dictarle cosas bonitas, por lo que este post será una cagada considerable. Hay días que tengo una orgía de nayras y no me queda otra que mandarlas a todas a paseo y tirar de ibuprofeno (palabra a la que le pega una hache, pero que no la lleva). Normalmente, como hoy y gracias al cielo, sólo tengo dos.

Por ejemplo, se van las horas de sol y casi no me ha dado la luz este finde. Contando que soy una persona especialmente diurna, esto no tiene mucho sentido, por lo que hay una seria disputa entre las dos. Una quiere sol y la otra manta y casa. Mi psicoanalista dice que con el tiempo tendré menos conflictos internos. Pero qué coño digo, si no tengo psicoanalista; joder, veo mucho cine argentino, me temo.

Las dos nayras son especialistas en pelearse los fines de semana. El sábado pasado, por ejemplo, la armaron frente a la jaula de los gorilas. Sí, ya sé que estoy en contra de los zoos, pero desde verano colaboro como voluntaria con un grupo de adolescentes problemáticos y esa fue la excursión que tocó, así que decidí que la causa valía el esfuerzo.

Pues ahí estaban las dos nayras rodeadas de pibes que hacían mil preguntas (cuándo vemos a las putas de la Casa de Campo era la más frecuente) y uno quiso saber por qué aquellos bichos se comportaban de manera extraña. Y una nayra decía que bueno, que claro, que son animales en cautividad pero que están muy bien cuidados y que así chavales como ellos pueden acercarse a verlos, pero la otra le tapaba la boca y rebatía: pues ya ves que egoísta es el hombre, querido, que es capaz de encerrar en este espacio de cemento a cientos de bestias y pierde el tiempo en crear un espectáculo con un delfín jugando al julajop y su cuidador haciendo surf usándole de tabla... y así se iban intercalando las dos nayras.

Lo que menos entendía uno de los pibes era que las aves no aprovechasen el espectáculo de vuelo para escapar. Yo tampoco, la verdad, y mira que ambos les gritábamos que lo hicieran, que tenían todo el espacio del mundo, todos los cielos y todos los árboles, pero no nos oían. Pobres águilas que un día se quedaron sordas a los consejos que les podrán dar la libertad. Llegaron los orangutanes. Las dos nayras lloraron, cada una una lágrima y dijeron: a casa. Cuando se despidieron de los chicos en el metro, se comieron un twix de máquina demasiado frío, pero indispensable para sentirse mejor, y caminaron con la cabeza gacha.

Es domingo por la tarde y las dos nayras se asoman por la ventana y esperan que alguna de esas rapaces pase por su ventana y diga: me he escapado. Como siempre, las dos nayras esperan más de la cuenta.

9 comentarios:

Benjamín dijo...

Escribíamos casi a la vez. Tú sobre animales y jaulas. Reflejos de uno mismo, dobles. Imágenes en miniatura, esos jóvenes: pibes o adolescentes problemáticos, that's the question. Como reproducciones a escala de una y otra Nayra, la enjaulada, la problemática, la que no quiere tender las alas más allá de la ventana. La que, en cambio, desde su espacio y nube va ojeando celdas, jóvenes por enjaular, destinos rotos, vuelos que apenas escapan del nido y darán acaso en la red furtiva. Yo lejos, tallando a navaja un soneto, ya ves tú, catorce barrotes de palitos para el ave cautiva del sentimiento, para su jaula breve. Y ahora te leo, desde este sabor a sombra y cárcel, esta necesidad de oír el ave que matóme un ballestero, tú sabes. Hace tanto. Pero me traes aire y vuelo, aun en tus palabras dominicalmente prisioneras.

El Guillotinador dijo...

Es algo que ya no tiene solución. Han hablado del toro de fuego de "nosedónde" y me he acordado de tí. Racional y humano me empiezan a parecer términos contradictorios. Ánimo Nayra, algún día volarán libres porque vamos camino de nuestra propia extinción. Un besote.

Anónimo dijo...

yO CREO QUE A ESOS PÁJAROS LE PASAN COMO AL ELEFANTE QUE ESTÁ ENCADENADO A UNA - uy, perdón - digo que les pasa como al elefante del cuento, que estaba encadenado a una estaca y no se escapaba porque no era consciente de que tenía fuerza de sobra para arrancar la estaca del suelo. Esos pájaros deben tener el cerebro tan lavado que creen que sólo pueden ir de la mano del cabrón que les ha entrenado a la cereza y viceversa. Brillante elcción para una canción de domingo por la tarde.

la elfa dijo...

Me gusta, me gusta! y me alegra que siempre quede una Nayra que tira de la otra. Que no se duerma eh?
Como dice Benjamin, los jovenes problematicos, ?no dejan de serlo porque constantemente la sociedad les recuerda que lo son o lo seguirian siendo de todos modos?
Ellos, que tal vez un dia esten encerrados, como los animales, lo estan ya de una triste manera, la sociedad los deja a un lado, como rodeados de barrotes imaginarios. Pero tal vez ellos no esten sordos a esos consejos que pueden darles la libertad, y me alegra que seas tu quien les guia hacia un posible futuro mejor...


por cierto ibuprofeno tambien me pega con h, y ademas yo que soy adicta creo que me lo debe =)

Nayra dijo...

Me han encantado estos cuatro comentarios, lo reconozco, se me ha escapado una sonrisilla al ver que Benjamín me ha entendido sin conocerme, que Losbutilio ya piensa en mí cuando ve toros torturados, que Jordi disfruta con la música de STP y que Hache ha entendido cada coma de este post aunque en el otro se durmiera sin que eso tenga ninguna importancia. Gracias, chicos. Os debo la sonrisa de esta mañana. Ojalá que cuando se ensanchen los barrotes de nuestras jaulas, veamos el modo de escaparnos. Besos (de las dos nayras)

Unknown dijo...

Lentamente el sábado se va
Gorrioncito dime dónde estás
Tú no te acuerdas
Que emigrábamos
Como dos gaviotas
Yo quisiera
Ver tus manos
Y tenerlas
Calentarlas

www.youtube.com/watch?v=iPDmeYr5pa8

Nayra dijo...

Besos, Ad :*

Anónimo dijo...

Me ha encantado, y tras preguntar uno a uno, todos mis pablos opinan igual. Besos princesa.

Nayra dijo...

Gracias, Pablo. Como siempre, es un placer tenerte aquí :)