lunes, 24 de marzo de 2008

Sala de espera

Una hora y media esperando. Pretendía pasar el tiempo leyendo. Imposible.

Caras largas, caras amargas, rostros avinagrados, ojos aletargados. Me sorprende ver en ellos tan poco miedo, prima más la impaciencia. Cuando uno tiene prisa, no tiene tiempo ni para pasar miedo.

Un niño estrábico de dos años de madre post-adolescente a la que no le importa que su niño me llene de babas y me quite el libro para jugar; qué remedio, tendré que hacerle caso aunque él no me mire directamente, bastante tiene con ser bizco y con tener esa madre que juega con su móvil. Lo has pillado tarde, niña: era la edad de jugar, no de follar sin condón.

La señora que busca conversación entre los pacientes criticando a la doctora que tenía y que, gracias al cielo, le han cambiado y su marido que echa la culpa del retraso de la consulta a Zapatero y al ministro de sanidad Solbes.

La hija que le pregunta a un señor que lee La Razón cómo quedó el Madrid y se alegra de que haya perdido ante la mirada atónita del lector del folletín.

El sudamericano que se desespera y me dice, "¿pero toda esta gente está para reumatología?" y yo que le tranquilizo diciéndole que es una sala compartida para cardio, reuma y oftalmología, a la vez que me sorprendo porque ya hablo como una profesional sanitaria.

La peste es el libro que leo y, sin embargo, me resulta menos nauseabundo que la realidad.

La señora a la que han debido de dar una paliza y, con un ojo reventado, es conducida a toda velocidad por el celador en una silla de ruedas hacia la sala de curas. Y yo pienso, "ese pibe va muy rápido y le mira el culo a todas las enfermeras: deberían hacerle una prueba de alcoholemia por conducir ebrio mientras trabaja".

La señora que me busca con la mirada detrás de mi libro y me pregunta si a mí me caía bien la doctora y yo que contesto seria, encogiéndome de hombros, pero me da pena y acabo hablando un poco con ella. En realidad miro a mi alrededor y todo me provoca una náusea mayor que la enfermedad que describe Camus, que esa peste olorosa en Orán.

Empiezo a notar el olor de aquella sala; cuando empiezo a sentir los olores de esa manera significa que me estoy mareando. Me pongo de pie, camino por el pasillo. Empieza el baile de palabras, que se clavan directas en mi mente, que empiezan un viaje indirecto a esta ventana de la red:

Anorexia
Verde
Risas
Pues mi vecina vino por lo mismo y se murió de cáncer
Residentes con la cabeza alta, orgullosos, poderosos
Enfermeras de las de toda la vida, con sus cadenas de oro
Enfermeras de las jóvenes, que miran por encima del hombro a las anteriores
Limpiadoras que ya no huelen la sangre
Sangre
Camilla
Gemido
Soledad, que la salida es por allí
(Ah, ¿pero hay salida para la soledad? ¿Y por dónde ha dicho usted que es?)
Baldosas que empiezan a ondularse, yo pienso en unas Ruffles
Me hago pis
Nayra, hija, pasa
(Gracias, Dios, gracias)
¿Cómo dice, doctor? ¿Mi corazón? Ah, sí, bien, gracias, late.
Sí, sí, me encuentro bien; disculpe, es que por un momento no me acordaba de a qué había venido...

13 comentarios:

Anónimo dijo...

princesa, que maravilla es internet. Me permite hablar contigo, sentirme querido en la ausencia. Me deja tiempo para pensar, para alejarme de mi ombligo y darme cuenta de todo lo que tengo, de la suerte de sentirte cerca, a tantos kilometros. Desde Dakar puedo leer tus pensamientos escritos desde tu corazon, y sentir tus impresiones con esa preciosa prosa que me otorgas, lo que escribes y me emociona. No me cansare de alagar tus frases, sinceramente, escribes tan bien... Gracias por denunciar las cosas raras de la vida, mi periodista favorita. Gracias de corazon

Nayra dijo...

Pablo, mi niño, te echaba tanto de menos... Mira que han sido muchos los años alejados y desde que has vuelto a mi vida ya no te dejo salir de ella! Me alegra saber que estás bien en tu aventura por el desierto y que te sientes tan feliz como he sabido estos días.
Vas a hacer un documental aún mejor que el anterior, con su parte de canto a la vida y su parte de denuncia. Gracias también a ti por acercarnos África al resto del mundo. Y gracias por estar ahí. Otra vez.

Mylo dijo...

Pablo tiene razón. Leerte es como estar sentada en el sofá de tu salón mirándote mientras hablas y gesticulas... Te echo de menos!!
Ojalá vengas pronto a hacerme una visita. Creo que no pisaré España en mucho tiempo! Bufff. Besitos

Anónimo dijo...

Joer...

Vamos, que está el patio como para hacerse hipocondríaco.

Anónimo dijo...

Ah, y si, yo también te escucho al leerte!

Beijos

Anónimo dijo...

Per tutti coloro che hanno in sorte di dover attendere molto ("esperar \ wait" in italiano suona come "sperare \ hope"), come i pendolari o i malati cronici, consiglio la lettura di un libro magistrale tutto incentrato sull'"espera". "El desierto de los tartaros" (perdonate l'accento) di Dino Buzzati.

Anónimo dijo...

Esta entrada es ¡buenísima! Voy a salir al balcón a gritar. Necesito desahogarme (Bueno, lo dejo porque es un poco tarde, sólo porque es un poco tarde...)

Nayra dijo...

Virginia desde Pekín, Dani desde Gran Canaria, Pablo desde Dakar, Valerio desde Roma y Txema desde un remoto lugar de España... Cómo me gusta! Sí, ya sé que gesticulo pero es mi sangre italiana que se me acumula en las manos.
Muchos besos a todos. Chicos, ya es de día, podéis salir al balcón a gritar!!!

Anónimo dijo...

¡¡¡Nenaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
(Es el final de 'Cadillac Solitario', la maravillosa canción de Loquillo, ¿los más jóvenes la conocéis?)
Uf, qué desahogo... ¡desde Mallorca, con todo el mar por delante!

Nayra dijo...

Por Dios, es un temazo, me recuerda a mi hermano y es una canción que sigo escuchando muchísimo. Yo pongo los coros de fondo del "nena" ("y no estás tuuuú")...

Anónimo dijo...

Es el mejor grito que conozco de la música española. Yo también sigo, y seguiré, siendo fiel a esta canción incombustible ("Y dice la gente que ahora eres formal..." ja, yo cuanto más mayor cada vez menos).
¿Por qué te recuerda a tu hermano? ¿Es fan de Loquillo?
¡Besos! Y si lees esto a tiempo dale recuerdos a Lucía G. (como ves, ya he empezado a 'desocultarme', me aburre)

Anónimo dijo...

Se me olvidaba lo más importante: sí, ayer hubo una especie de conjunción astral (¿eso qué es?) entre las 19.37(comentario de Mylo, que por cierto acabo de ver que escribe en El Mundo, además de muchas otras cosas; soy un poco cotilla, es mi oficio ,no?; tendría bastante que hablar con ella, jeje) y las 1.08. Es impresionante esa confluencia repentina de gente diversa y tan alejada, hay que ver de lo que eres capaz... ¡y al principio no me querías hacer caso!

Nayra dijo...

Jajaja, si yo te contara, pregúntale a un par... soy bruja! Pásate por la web de Virginia, ella y su novio están de freelance en China.